Una rutina, es un hábito o costumbre, una acción que cada uno desarrolla de acuerdo a sus pensamientos y experiencias. Toda nuestra vida está llena de rutinas. Despertamos, nos bañamos, comemos, vamos al trabajo, acomodamos nuestro espacio, nos prepararnos un café… Pero todas estas rutinas son conscientes, son saludables, o simplemente son cosas que hacemos. En algún momento de tu vida, alguien seguro te habrá dicho: “ten cuidado con la rutina”, “no vayas a caer en la rutina”, “¡odio la rutina!´”, “la rutina mata al amor” y demás frases rutinarias. Las rutinas, son rituales, formas de hacer las cosas, algunos son buenos y otros no tanto, porque quizás en vez de llevarnos a lograr nuestros objetivos nos alejan de ellos. Las rutinas que marchitan nuestros sentimientos, nos roban la chispa, el encanto, donde perdemos el factor sorpresa, nuestro entusiasmo, es la primera candidata a ser cambiada en nuestra vida.


Los rituales nos ayudan a transitar en la realidad. Nos ponen los pies en la tierra y permiten hacer la diferencia entre lo que somos y lo que queremos llegar a ser.


Un ejemplo: si quiero lograr un cuerpo atractivo y saludable, tengo que apegarme a las rutinas del ejercicio y de la alimentación; para comenzar mi día, tengo que estirarme, meditar, hacer una oración de agradecimiento, tomar una taza de café, preparar mi ropa y bañarme con música… y así sucesivamente.


Nuestros rituales son nuestros y no significa que a los demás les tengan que funcionar igual. Cada uno de nosotros les da su sello característico y los adoptará el tiempo que nos den lo que queremos.


Toma en cuenta tu rutina saludable y que ésta se enfoque en que consigas buenas cosas a tu vida, pero, ¡ojo!, ten cuidado con tus relaciones interpersonales. No todos comulgarán con tus rutinas, ellos también tienen las suyas; antes bien, platíquenlo y pónganse de acuerdo. A lo mejor, entre los dos – si se trata de pareja-, o entre varios – si son amigos o familia -, inventen su propia rutina divertida que los lleve a disfrutar de eso que decidan hacer juntos.


Y siempre procura que el entusiasmo y el asombro sean los ingredientes que no deben de faltar en las mismas.

Con cariño, Mary Millán.