Lograr llegar a decir que mi trabajo es apasionado o confirmar que mi trabajo me apasiona, son aseveraciones que no todos tienden a decir.
Lo anterior ocurre porque, lamentablemente, se nos ha enseñado que el trabajo es sufrimiento, que el trabajo trae dolor y que, hay que sufrir para merecer.

Etimológicamente, este vocablo hace referencia a los tres palos donde se colocaba aquel trabajador que no se aplicaba y se hacía merecedor a este castigo. Así, de esa manera, el trabajador se disciplinaba y corregía su actitud para su buen desempeño.

Está enseñanza se fue replicando al paso de los años, ¡claro!, ya sin los palos como tal, pero si se hacía algo “indebido” o si se rebelaba contra lo ya establecido, al trabajador se le aumentaba su jornada o se le mandaba hacer alguna actividad que no le fuera fácil o que no le agradara.

De ahí entonces, que al trabajo se le relacione con los conceptos de disgusto o de castigo. Aunado a ello, se nos ha enseñado (y así lo concebimos en la mayoría de los casos), que “el dinero es sucio”. Que no está bien que deseemos tener dinero o hacer todo por dinero; el dinero no te da la felicidad ¡- pero sí te ayuda a obtenerla-! Y es, precisamente por ello, que debemos de cambiar y reprogramar nuestra mente con respecto al significado de trabajo.

Te aconsejo que:
_ Te enamores de lo que haces.
_ Apasiónate de verdad y que tus acciones lo demuestren.
_ Conoce todo lo que puedas acerca de tu actividad.
_ Aplícate con tu ejemplo.
_ Identifícate con la política laboral.
_ Da siempre tu mejor esfuerzo.
_ Haz las cosas bien desde la primera vez.
_ Sé eficiente con tus acciones.
_ No desperdicies recursos.
_ Contribuye a un adecuado clima organizacional.
_Sé empático con tus compañeros.
_ Cultiva el buen trato.
_ Sé atento en tu desempeño.
_ Expresa y respeta las opiniones de los demás.
_ Si algo no sabes o no puedes, hazlo saber y muestra disposición por aprender.
_ Sé proactivo.
_ Comunícate de manera asertiva.
_ Establécete metas y objetivos de crecimiento.
_ Responde con buena actitud a los desafíos diarios.
_ Práctica el orden y la limpieza en tu espacio.

Sigue estas recomendaciones y comenzarás a ver con nuevos ojos eso que tú llamas trabajo. Reinvindícate con él y siéntete orgulloso de ser útil y servir a los demás. Y disfruta de tu remuneración, distribúyela sabiamente de tal forma que, con ella, cubras tus necesidades básicas, ahorres, te diviertas y ayudes a  otros y eso, eso es el verdadero fruto de un trabajo apasionado.

Con aprecio, tu amiga #MaryMillan.