¿Cuántas veces me he preguntado cuál será mi legado? ¿Cuál es el ejemplo que mis seres queridos están observando de mi persona? Y hoy ya tuve una respuesta, con todos estos cambios que esta pandemia ha traído en la forma de hacer las cosas, me doy cuenta que las modificaciones siempre serán buenas. El tener a mis hijos en casa y en la modalidad de la nueva educación en línea, los desafíos y retos están a la orden del día; sin embargo, el observar que ellos están más que dispuestos a aprender y a desafiar sus propios límites, me ha llenado de satisfacción y refrenda mi compromiso para ser mejor cada día.


En estos tiempos tú no debes de ser el problema, al contrario, debes ser parte de la solución. Tu deber es ser creativo con iniciativas que te ayuden a ti a estar en un mejor nivel y que seas capaz de inspirar a los tuyos. Recuerda que todo el tiempo te están observando y que van, tarde que temprano, a seguir tus pasos; ¡así que no te preocupes, mejor ocúpate y conviértete en tu mejor versión!


Para lograrlo, tienes que aprender a trabajar en tu Ser. Entender que el camino es el desarrollo humano para que descubras tu propósito de vida y te encamines a tu visión, al futuro que deseas alcanzar. Debes hacer las pases con tu pasado, cerrar ciclos y sanar viejas heridas; hasta que no lo hagas no podrás ser la persona que deseas ser.


Además de ello, te tienes que convertir en un gestor de emociones, es decir, tener el control de ellas y no dejar que te dominen boicoteándote en tus sueños y anhelos. Eres un ser humano y sientes, no puedes negarte a sentir miedo, angustia, dolor, celos, furia, desagrado, ansiedad, amor, alegría y muchas más, pero si puedes aprender a convivir con ellas. Reconócelas y dales su lugar cuando aparezcan, pero no las dejes en la superficie más de la cuenta. Sé proactivo y aprende a sacar lo bueno y lo positivo de cada situación.


Eso es lo mejor que puedes dar: tu buena actitud, tu sonrisa, tu capacidad de resiliencia, tu determinación hacia tus objetivos, tu alegría, tu sensibilidad… Trabaja en tu legado todos los días porque tus hijos serán el reflejo de tus aciertos pero también de tus heridas.


Actúa con fe y confianza en ti mismo. Dentro de ti está la fuente de tu poder y es ahí donde tienes que acudir cuando sientas que no puedes más.
No desistas, no renuncies. El mundo te necesita, los tuyos te necesitan y yo te necesito, porque todos… ¡TODOS SOMOS UNO!