Si de algo estoy segura es que el tiempo es un recurso no renovable, el cual ya no podemos recuperar de ninguna manera. Lo que hayamos hecho o dejado de hacer queda impregnado en el tiempo en el que sucedió y no hay vuelta atrás… a menos de que te enfoques únicamente en el presente. Y con esto no digo que se deseche el pasado o se ignore el tiempo futuro; al contrario, el pasado nos dejó lecciones aprendidas y el futuro será tan próspero en la medida que construyas en tu presente.

Lo que sí digo es que estamos tan afanados viviendo en nuestras preocupaciones y problemas, que vamos dejando que el tiempo pase con prisa, revolucionándonos y no nos permitimos disfrutar lo que hoy vivimos: ¿A qué horas pasó? ¿En qué momento lo permitimos? No lo sé, pero hasta de reír nos hemos olvidado por “vivir” o ¿sobrevivir? a un ritmo que va en contra de nuestra esencia y de nuestro ser.

Hoy vamos tan de prisa que no disfrutamos de un nuevo amanecer, de alguna cálida lluvia, de los rayos de sol; de las personas que tenemos a nuestro alrededor, de nuestra casa, de nuestro coche, trabajo, del tiempo de recreación. Es más, hasta nos negamos a ellos diciendo las terribles frases: NO TENGO TIEMPO, NO ME DA TIEMPO DE NADA.

No agradecemos por despertar, no saludamos a los que están con nosotros, no saboreamos nuestros alimentos, no admiramos el paisaje…estamos distraídos en nuestros quehaceres diarios, en el tener cosas, en acumular riquezas, en el trabajar y trabajar y seguir trabajando con el aquél de que algún día alcanzaremos la libertad financiera que nos permitirá vivir “de nuestras rentas”, que lo realmente valioso en nuestras vidas lo estamos echando en saco roto.

Haz un alto. Detente y aprecia lo que hoy tienes. Aprecia cada uno de los recursos que están a tu alcance. Piensa y de ahí parte para mejorar tus condiciones de vida. Pregúntate: ¿Qué puedo hacer a partir de esto? ¿Cómo lo puedo mejorar? ¿Cómo uso mis talentos a mi favor? Este análisis reflexivo te llevará a encontrarte y conectar con tu esencia, la cual, muchas veces, la dejamos hasta el fondo de nuestro ser que no tan fácil la percibimos.

Disfruta de este tiempo que te tocó vivir, disfruta cada uno de los momentos y comprende que TODO –y digo todo- es por algo y para algo: TÚ TRASCENDENCIA.

Ya no te preocupes, ¡OCÚPATE!, y ten el tiempo de disfrutarlo. ¿Te late?

Tu amiga que te quiere ver bien, #Mary Millán.
Saludos.