La ceguera no se refiere exclusivamente a la ausencia o a la pérdida del sentido de la vista; la ceguera también se da en aquellas personas que no son (somos) capaces de apreciar lo hermoso, lo valioso, la esencia de las cosas, de situaciones y de las personas.

La ceguera es la oscuridad total que nos embarga y que nos impide apreciar lo que está a nuestro alrededor. Es necesario tener una luz que ilumine nuestro entorno para que éste pueda ser percibido. Pero, ¿qué ocurre? ¿Qué pasa? ¿Cuántos de los que presumen estar bien, realmente están ciegos frente a las manifestaciones que les rodean? No sólo no ven lo que les acompaña, sino que no pueden verlo de ninguna manera.

No observan, no perciben, no aprecian, no disfrutan de la belleza de la vida en todos los sentidos. La Naturaleza, una bella melodía, las aves, las gotas de rocío, el vuelo de una mariposa, la sonrisa de un anciano, el cabello despeinado de un niño, lo bello del cuerpo femenino, el acto caballeroso de un joven y tantas más…Y no sólo no ven, sino que también no oyen. No escuchan lo importante; se enfocan en lo superfluo, en el ruido, en lo estridente y no se detienen a escuchar la composición artística y melódica de la vida misma.

Somos incapaces de apreciar y nos convertimos en seres discapacitados emocionalmente.

Ya basta, ya es suficiente… ¡Detente, haz un alto! Regálate la experiencia de sentir y vibrar con tu Creador y la creación.

Déjate llevar por las sensaciones y emociones… date permiso y empieza a vivir. Disfruta, siente, ama, experimenta, goza. Abre y expande tus sentidos; úsalos en beneficio propio y regálate la dicha de que los tienes, y si no, no te preocupes. Agradece por lo que sí tienes y que sea la gratitud misma la que te dé la oportunidad de sentir la conexión con la Divinidad.

No eres ciego, no eres sordo… eres un ser de luz y vienes a brillar, aun cuando se aprecie la oscuridad total. La oscuridad total tiene que existir para que tu luz se manifieste en toda su plenitud.

Recuérdalo siempre…tú eres un milagro y eres el faro que alumbra la vida de muchos. No renuncies a tu misión.

 

Con el cariño de siempre, tu amiga Mary Millán.