Una afirmación poderosa y que, sin duda, abre muchas puertas de bendición a nuestras vidas. ¿Cuántos de nosotros hemos dejado pasar oportunidades por creer que no no las merecemos?

¿Cuántas veces nos hemos boicoteado y hemos parado en vez de continuar hacia lo que queremos?

Yo creo que la respuesta es, en más de una ocasión.

Hemos crecido con el aquél de que para merecer algo hay que sufrir primero; que para obtener algo hay que cumplir o cubrir ciertos requisitos. Nos han enseñado a ser víctimas de las circunstancias, mas no provocadores de éxito, de grandeza, abundancia, merecimiento.

Y luego cuando decidimos darnos permiso para ser felices, para sentir, para disfrutar, para consentirnos… resulta que aparece la culpa y ésta no nos deja ser. Empezamos a negarnos el derecho de experimentar el amor en todo su esplendor y dejamos que la culpabilidad nos domine hasta permitir que saboteemos al amor y lo dejamos ir.

Hoy el reto es decirle al AMOR, “no te tengo miedo”.

Hoy estoy dispuesta y decidida a sentirte, a experimentarte; a entregarme toda, sin culpas, sin miedos; hoy quiero ser responsable de mí misma, de dejarme llevar por ese cúmulo de emociones y sensaciones. De sentir tu presencia, de disfrutarte y disfrutarme; de fluir en armonía con el Ser y la Creación… y decir al final: “YA NO LE TENGO MIEDO AL AMOR”.