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Deseando encontrar un tema que me permitiera establecer comunicación con ustedes, opté por empezar con el que a continuación se detalla.

¿Cuántos de nosotros, en alguna ocasión, nos hemos quejado por alguna enfermedad o padecimiento físico? ¿Hemos ido al doctor en busca de alguna cura o hemos hecho hasta lo imposible para sentirnos y vernos mejor sin ni siquiera lograrlo?

Y les digo algo, ni lo vamos a encontrar; porque el origen de todo padecimiento, de toda molestia y malestar radica en nosotros mismos. ¡Sí, leyeron bien, el origen a todas nuestras enfermedades está en la naturaleza de cada uno de nosotros.

Inflamaciones, irritabilidad en el estómago, dolores de cabeza, tensiones, estrés, males del hígado, riñones, reumatismos y la larga lista puede seguir…todo esto y más se origina al interior de nuestro cuerpo.

¿Y qué es lo que estamos haciendo? ¿Cómo estamos combatiendo estos males? Muchos contestarán, sin duda, que están bajo tratamiento médico y que han notado mejoría. Sin embargo, la cura no es total y mucho menos permanente; hoy quiero invitarte a que hagas un alto a tu ajetreado ritmo de vida y te des cuenta que de continuar así, lo que vas lograr es llegar más rápido al panteón.

Tienes que darte cuenta que la sanidad viene desde el interior de cada uno de nosotros. En es el centro de nuestro cuerpo donde se encuentra el antídoto. Tenemos que aprender a tener el control de nuestras emociones y así mandar las señales a nuestro cerebro. Lo que de nosotros emana, sea amor u odio, alegría o tristeza, soluciones o problemas, ánimo o resentimiento, la vida nos lo devuelve al doble o al triple. Lo que deseamos para otros, a nosotros se nos regresa elevado a determinada potencia.

Para empezar con la cura primero tenemos que reflexionar en lo siguiente:

¿Cuántas veces te quejas al día?
Más de 10, más de 20, más de 30, más de 50, más de 100?

Cuéntalas y verás que son más que las veces que agradeces.
¡Y con razón te sientes agotado al final del día!
Tenemos, además, aprender a amarnos y darnos lo que merecemos. Con la primera persona que tenemos la obligación de atenderla en cada una de sus necesidades somos nosotros mismos; si nosotros estamos y nos sentimos bien, los que nos rodean estarán mejor.

Aparte de dejar de quejarnos, debemos llevar a cabo las siguientes acciones:

  1. Alimentarnos bien. Comer a nuestras horas y una dieta balanceada de frutas y verduras. Menos carne y azúcar.
  2. No ingerir bebidas alcohólicas. Se sugiere sólo una copa de vino diariamente, como digestivo.
  3. Realizar una rutina de actividad física, de preferencia al aire libre. Muy recomendable la caminata y/o natación.
  4. Amar lo que haces. Lo que hagas, sea lo que sea, hazlo con amor y con mucha pasión.
  5. Consentirte: pasear, salir a tomar un café, regalarte algo, escuchar tu música favorita, leer un buen libro, frecuentar a los amigos, dedicarle tiempo a tus amores (pareja e hijos), visitar a tus familiares.
  6. Fomentar hábitos saludables. Acudir a terapias alternativas: reflexología, magnetismo, flores de Bach, aromaterapia, musicoterapia, iridiología, naturismo, entre otras opciones.
  7. Programar salidas a sitios de interés o turismo de aventura.

Si te das cuenta, son consejos muy prácticos que, al llevarlos a cabo, redundan en una mejor calidad de vida. No se necesita poseer una fortuna para que se hagan; lo que realmente se necesita es decisión y poner manos a la obra.
Recuerda esto: el propósito de cada uno de nosotros en esta vida debería ser el hecho de ser feliz con lo que se es y con lo que se tiene. No te digo que seas conformista, sino que en tu crecimiento personal, a medida que vayas avanzando, aprendas a disfrutar los momentos que la misma vida te regala. La felicidad no es un estado o etapa de la vida; la felicidad son los instantes que de manera diaria se nos presentan, a veces de una forma tan sorprendente y en los pequeños detalles, que la dejamos pasar desapercibida.

Así que, ¡vive! ¡Vive, disfruta, sueña, ama, perdona y olvida!

No permitas que un mal segundo eche a perder los 59 restantes del minuto. Todo lo que nos pasa en esta vida, es por causa de algo. No es azar ni mucho menos suerte, es la lección que hay que aprender y, mientras no la aprobemos, estaremos en constante examen.

No te afanes, no seas aprensivo, no te preocupes (ocuparte por adelantado), no le abras la puerta a pensamientos negativos ni mucho menos, le des cabida al resentimiento, al rencor, al odio, a la envidia, al orgullo, a la pereza…ellos te enferman, te debilitan y atacan tu sistema inmunológico. Además, no los necesitamos.
Merecemos una vida plena, de enseñanzas y de aprendizajes. Y la misma se logra primeramente, aceptándonos tal como somos y emprendiendo el viaje cargados de entusiasmo y de optimismo. Sólo es cuestión de decidirnos y no claudicar con el primer ventarrón que se nos presente.

Tú tienes el poder.
En ti está la fuente de donde emana la fuerza motriz que provoca el movimiento: la VOLUNTAD.

Así que no temas y adelante.
No te detengas.

Avanza.
Avanza.
Avanza.