¿Cuántas veces hemos escuchado el término éxito? El éxito no es un objeto, no es un sentimiento, o algo que se pueda tocar; el éxito es un estado emocional y espiritual, y, con la correcta actitud, no sólo se llega a él, sino que también se permanece en él.

Tenemos que aprovechar nuestro reloj de oportunidades y convertir nuestras metas en objetivos logrados. Sé una persona de ÉXITO, basta de ser perezosa y conformista. No llenes tu jardín de maleza y no permitas que ningún pensamiento negativo eche raíces y mine tus buenos frutos.

Que tu DESEO ARDIENTE para lograr lo que anhelas, te permita ser determinante para avanzar hacia el éxito. Inicia subiendo un peldaño de tu propia escalera, uno a uno; sin prisas, pero con FE y DETERMINACIÓN. No te detengas, no te canses… sólo avanza, avanza, avanza. Algunos peldaños serán dolorosos pero aun así, sigue.

Concéntrate y sigue avanzando, sigue subiendo. Mantente ENFOCADA en tu deseo, motívate todos los días; toma tu dosis diaria de AMOR, PACIENCIA, PODER, BUENA ACTITUD y sigue subiendo… es un reto personal y en la cima te vas a sorprender de lo que has logrado. Pero, ojo, que en esta travesía hacia el éxito siempre vayas acompañado, en el pensamiento y en el corazón, de aquéllos que han hecho de tu vida más valiosa, para que cuando estés en la cúspide dando gracias por el sueño cumplido, siempre haya con quien compartirlo. El éxito es mejor cuando LO COMPARTES, no lo olvides.